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COMUNICACIÓN Y VÍNCULOS SOSTENIBLES, UNA HABILIDAD INNATA QUE SE PUEDE MEJORAR

3 de julio de 2023


Los seres humanos nacemos con la capacidad natural de comunicarnos y conectar, sin embargo, en el caso de los profesionales del comercio exterior, las diferencias culturales plantean retos a la hora de generar vínculos sostenibles, sobre todo cuando se trata de interactuar con culturas lejanas.

Sobre esto y más dialogamos con Daniel Scheinsohn, docente y creador de Comunicación Estratégica, quien nos brinda su experiencia y conocimientos sobre los retos de la comunicación.

¿Cómo impactan los vínculos en las organizaciones?

Para mí los vínculos tienen una centralidad en nuestra vida como seres humanos y como organizaciones. Yo no puedo dejar de ver a las organizaciones también como seres vivientes y, de alguna manera, creo que todos somos seres en relación.

Es decir, los demás nos constituyen y al mismo tiempo nos constituimos en nuestra identidad en la vinculación con los otros. Por eso para mí es central, porque vuelvo a decir, es algo que impacta en nuestra identidad, a partir de ahí somos. Somos en relación con el otro.

Entonces, de alguna manera, las organizaciones tienen también esa característica que constituyen su identidad corporativa en relación con otros, en este caso con los denominados "stakeholders" (individuos u organizaciones involucradas), pero también con la capacidad que tiene de estructurar vínculos en su interior.

Porque la matriz vincular interna va a impactar también en esas destrezas que yo llamo de frontera, que es donde una organización se vincula con su medio, con su entorno.

Entonces, toda organización requiere de destrezas intrasistémicas en donde tienen que ver los vínculos y cómo estos se estructuran internamente. En este sentido, yo tomo a la cultura corporativa como una matriz emocional, relacional, racional e irracional, que resignifica y significa y le da como sentido a lo que una organización hace.

Peter Drucker solía decir que "la cultura se come a la estrategia en el desayuno". Y esto era porque le daba mucha relevancia al poder que tiene una cultura corporativa para crear y poner en funcionamiento una estrategia que, en definitiva, va a ser la que te da el éxito o el fracaso en cuanto a la vinculación con el entorno.

¿Se puede optimizar la forma en la que nos comunicamos y vinculamos?

Hay habilidades que traemos innatas como el nadar. A algunos el miedo les impide hacerlo, mientras otros lo hacen de manera natural. Los seres humanos tenemos la capacidad, si nos animamos, de flotar. Sin embargo eso no quiere decir que no puedas perfeccionar tus estilos.

Yo creo que con la comunicación pasa algo parecido, pero con el prejuicio de pensar... "¿cómo no voy a saber hacer algo que hago desde siempre?". Pero, en mi caso por ejemplo, no voy a enseñar, voy a pulir.

Me dedico hace mucho tiempo a esto y descubrí que el secreto para aprender comunicación, por así llamarlo, no está en instaurar una serie de rutinas que se repiten mecánicamente como se hace en muchos casos.

Es erróneo suponer que si alguien te dice tal cosa, vos tenés que responder tal otra para tener una buena comunicación, porque no funciona así.

Principalmente, porque existe un amplio espacio de posibilidades en la comunicación, donde la palabra es mitad de quien la dice y mitad de quien la escucha. Entonces, hay que saber bien en qué circunstancia se está, cuáles son los recursos con los que uno cuenta, quién es el interlocutor o los interlocutores, cuál es la circunstancia del interlocutor.

Por lo tanto, mi tarea no es entregar rutinas ni fórmulas mágicas, sino trabajar sobre el entendimiento que la persona tiene acerca de la comunicación. Porque es a partir de ahí que vos le abrís una puerta para que pueda encausar todas las capacidades que son particulares de cada quien.

¿Dependen entonces mucho de cada persona o cultura?

La gente piensa que blanco significa blanco y la verdad que no es tan así. Nosotros en comunicación siempre usamos el ejemplo de la nieve. En nuestro idioma coloquial la nieve es nieve, pero los esquimales, por ejemplo, tienen un montón de alternativas para denominar a la nieve, porque ellos viven en ese contexto y conocen muchísimas formas de nieve distintas: blanda, más sólida, peligrosa y muchas otras. Significados que para nosotros carecen de relevancia porque vivimos en la ciudad, pero para quienes viven en ese medio son fundamentales.

Entonces, no es correcto pensar que una palabra signifique siempre lo mismo, depende de la jerga, depende de la historia de la gente. Aunque hablemos el mismo idioma, no siempre articulamos el mismo lenguaje. Esto es lo importante que hay que entender. Las cosas no son como son, las cosas son como somos. Hasta tanto hagamos los esfuerzos necesarios para poder sintonizar.

¿Cuán importante es entonces conocer las características culturales de las personas con las que se conectan los profesionales del comercio exterior?

Yo creo que ahí está uno de los principales desafíos para quienes están en Comercio exterior.

¿Por qué? Porque son maneras de interpretar el mundo distinto. Un lenguaje no es solamente aquello que hablamos, sino aquello que asumimos, interpretamos, distinguimos. De alguna manera, las culturas tienen que ver mucho en nuestra idiosincrasia y todo se relaciona con la comunicación y el lenguaje.

Mientras que a la hora de interactuar algunos se concentran fundamentalmente en las cuestiones técnicas de la parte comercial, que también son importantes desde luego, hay que conocer además los modos de ver, de aprender y de relacionarse que tiene esa cultura.

Aprender todas esas cuestiones te va a permitir ver más allá de lo evidente, y a partir de ahí poder conectar mejor. Y con esto no solo los estás cuidando a ellos, fundamentalmente te estás cuidando vos, entendiendo que los vínculos no quedan establecidos a partir de un llamado telefónico. Un vínculo es un proceso de construcción permanente.

Entonces, si queremos tener una vinculación sustentable, tenemos que saber que hay aspectos que son exploratorios. Algunas cosas van a ir incluso cambiando a lo largo de esa relación. Si nosotros creemos que porque vamos a leer un libro sobre cultura china ya estoy en dominio absoluto del vínculo, nos vamos a equivocar.

¿La tecnología pueden aportar en este sentido?

Las tecnologías han contribuido a generar un cambio en la vinculación de los seres humanos y han llevando a que nuestras interacciones crezcan exponencialmente, generando además lo que se llama "neurplasticidad".

Cuando nuestros vínculos eran más acotados, estaban más circunscritos a nuestros modos culturales más inmediatos, nos era más difícil asumir cuáles son los modos de ver el mundo en otras culturas.

Pero actualmente Internet y las redes sociales, por ejemplo, te exponen a la interacción con otras culturas, si no te encerrás por supuesto y dependiendo de tu permeabilidad para el aprendizaje, de alguna manera facilita que vos puedas hacer nuevas conexiones en tus neuronas.

Esta es la neuroplasticidad, romper un poco los modelos mentales rígidos que tenemos y permitirte abrirte a nuevos pensamientos.